«Cuando las mujeres asimilan este aspecto de la Yagá, dejan de aceptar sin discusión todas las bobadas, todos los comentarios mordaces y todas las bromas e insinuaciones que les dirigen. Para distanciarse un poco más de la dulce bendición de la madre demasiado buena, la mujer aprende poco a poco no simplemente a mirar, sino a mirar con desprecio, a mirar fijamente y a tolerar cada vez menos las imbecilidades de los demás.»
Clarissa Pinkola Estés. Mujeres que corren con los lobos
Huesos del capítulo
Al reconocer una medicina de la otra, podemos saber hasta qué punto las cosas son la medicina y hasta qué punto se tornan veneno.
Somos «vida-muerte-vida» y es en este ciclo profundo, dónde se desarrolla nuestro femenino. Además, cada ser puede ser medicina o veneno en la medida justa.
Infundir alma o espíritu, es dar energía y pasión a nuestras ideas, nuestras vidas y las vidas de quienes nos rodean, infundir alma es parte de nuestra naturaleza.
Hay cierta cantidad de cosas que debemos saber, en edades y fases específicas de nuestra vida. El peligro que supone indagar en exceso es dejarnos seducir por lo que vemos y quedarnos atrapadas allí.
Ser conscientes de nosotras mismas nos da poder, sobre nosotras y nuestras vidas, ser conscientes de la consciencia de los demás nos hace dejar de temer al resto.
El hecho de poseer una fuerte intuición y poderío nos obliga a vigilar y comprender los desequilibrios interiores como exteriores y, además, refuerza la voluntad para actuar frente a lo visto.
La mujer tiene que elegir con prudencia a los amigos, amantes y maestros, pues tanto los unos como los otros, pueden convertirse en perversas madrastras y malvadas hermanastras.
Cuando estamos unidas al yo instintivo, nuestro tiempo es la pregunta ¿Qué deseo en este momento? y su respuesta la conocemos al mirar adentro.
Actividad Semanal
Busca tu espacio y tiempo para reflexionar y contestar desde la tranquilidad, puedes prender una vela y realizar unas respiraciones de manera consciente. Respóndelas en tu bitácora de viaje.
CUESTIONARNOS A NOSOTRAS MISMAS ES LA MANERA DE CRECER
¿Fuimos educadas o domesticadas?
¿Estás alimentando tu intuición o aún la tienes escondida?